Pausa estrategica

Debido a problemas con la administracion del poco tiempo libre que tengo, los cuentillos que se habran ustedes acostumbrado a leer pararan por unos dias hasta que la situacion mejore un tanto. Pero no se preocupen confio en que javier pondra algunos post´s mas y yo mientras tanto seguire escribiendo en las negras libretas que m,e regala el vagabundo que vive debajo de mi cama. XD

17.10.07

Escena 21




La tarde cae lentamente asombrada ante nuestra reacción, nos hemos encontrado igual que siempre en la misma parada de camión y sin embargo todo ha sido diferente el día de hoy. Tus ojos no me miraban y tu sonrisa estaba muerta y tus ojos no daban una señal clara de vida. Solo corría por ellos una lágrima que tratabas de esconder.
- ¿Qué te sucede?- pregunte con ternura mientras revolvía tus cabellos con mis manos, pero no me contestaste. Solo seguiste llorando mirando hacia el lugar que yo ocupaba como si este estuviese vació, pero aun no me decías nada. El corazón se me estrujaba de verte así deseaba ayudarte y no sabia como así que solo te estruje entre mis brazos, pero esto no te reconforto, por el contrario rompiste en un llanto agudo y punzante para mi corazón que sin saber a que medio recurrir para ayudarte comenzó a imitar tu dolor a través de mis ojos verdes que ahora poco a poco tomaban un color rojizo ahora los 2 llorábamos yo por mi impotencia y tu por algún motivo que no deseabas revelarme. Los minutos eran horas, los sonidos eran atronadores y el olor de la gardenia que llevabas en las manos me despedazaba la nariz. Yo deseaba fervientemente saber que te sucedía pero tú no me mirabas. Dalia paso a tu lado y trato de hacer lo mismo que yo, te abrazo, seco las lagrimas que corrían por tus mejillas y te dijo con su dulce voz.
- Ahora debe estar en un lugar mejor. No te preocupes. Pero al decir esto tu llanto broto con mayor fuerza y entre sollozos le explicaste a ella lo que te agobiaba.
- no me pude despedir de ella, no le pude decir cuanto era que la amaba y sobretodo no le pude pedir perdón. La gardenia era para ella, para decirle lo que sentía y para que fuese ella la que con lagrimas en los ojos me dijese que si pero ahora se ha ido y ya no volverá, miro su lugar vació junto a mi y me doy cuenta de cuanto la necesito. El decía todo esto mientras miraba melancólicamente el lugar donde yo estaba sentada
- ¡Pero estoy aquí ¡ le grite intentando en vano que me viese y dejase de llorar.
- Es todo mi culpa, porque no le ayude a regresar. Porque no le protegí como siempre le jure que lo haría. ¿Por qué? Murmuraba mientras las gordas gotas caían sin posibilidad alguna de regresar.
Fue ahí donde me percate de todo y a mi memoria regresaron recuerdos borrosos de la noche anterior. Una caja de cigarrillos y algunas botellas de alcohol eran nuestra compañía, estábamos solos en su departamento y el me miraba con ternura mientras yo me recostaba en su regazo, y yo le miraba a los ojos intentando descubrir en ellos su misterio pero de pronto algo sucedió y yo salí huyendo de tu hogar corrí despavorida intentando llegar hasta mi morada, carrera que fue en vano pues en mi travesía un auto se atravesó, volé por los aires y caí al piso mientras el conductor huía con el parabrisas destrozado y empapado en mi sangre dejándome tirada a la mitad de la calle sin vida, sin ti . El me amaba y solo ahora me percataba de la situación, solo ahora cuando era imposible volverle a amar.
- Si no le hubiese besado, quizás ahora estaría sentada justo ahí abrazándome y dejándome mirar sus bellos ojos verdes pero ahora que caso tiene todo. Y arrojo la gardenia a la mitad de la avenida en donde los autos en su frenética carrera contra el ajustado tiempo de sus amos le arrollaron e hicieron pedazos al igual que a mi.
Una muerte realmente entupida la mía, una muerte por temor a perder algo que siempre fue mió y ahora no lo será mas porque estoy muerta, una muerte por la cual dejo caer una lagrima mas en la fria mesa de la morgue.

1 comentario:

Cigarro dijo...

Sabes, yo hice una historia parecida, un poc. Me cortaron el inter, cuando vuelva hablamos. Que estes bien, no te me mueras. Chau