Pausa estrategica

Debido a problemas con la administracion del poco tiempo libre que tengo, los cuentillos que se habran ustedes acostumbrado a leer pararan por unos dias hasta que la situacion mejore un tanto. Pero no se preocupen confio en que javier pondra algunos post´s mas y yo mientras tanto seguire escribiendo en las negras libretas que m,e regala el vagabundo que vive debajo de mi cama. XD

4.10.07

Comienzo excitante en el canibalismo, Un paseo inocente




La primera vez fue nada más que un juego sexual inocente, entre niños. Esa noche estaba ansiosa, porque al medio día, podría por fin salir a jugar una vez mas con el.

Maquinas malignas funcionaban dentro de la pequeña Amelia, dulce niña, pero maligna. Llantos rebotaban en su interior. Todo era Tormentas. Tomo un cuchillo del mueble y lo escondió en sus ropas, bajo su vestido. Sobre sus rojas bragas que le había comprado su tía el día anterior. La colonia fue una época decente, aunque habían sus excepciones entre las jóvenes. Algunas desviaciones medias enfermas, y de sangre, Amelia era una de ellas.

Una canción de cuna fue lo último en escuchar antes de dormir, una cajita de música. Solo una de esas había en la mansión.

A la mañana despertó con el amanecer, esperando el tan agraciado momento. Estaba con su pelo tomado en dos trenzas, que le había hecho su ama. Se mojaba de solo pensar en el desenlace. Una brillante cinta negra en su tobillo anticipaban alguna pieza.

Se paro en la puerta esperando ser ida a buscar personalmente por el cochero.

-Señorita, permítame escoltarla hasta el coche.

-Como no, de hecho se lo agradecería.-Hizo una elegante reverencia-

Subió al coche y Dolores deseándole suerte, silenciosamente fue a cerrar la gran puerta.

-Buenos días Lady Amelia, ¿que novedades te transcurren dentro de ese lugar?

-Sinceramente nada que no te quisieras perder. Ya te he dicho que solo soy amigo de ella. Te gusta mi perfume.

Le estiro el brazo subiéndole la manga un poco. Un mar de reacciones hubo dentro de el.

-Si, es bastante agradable. Dijo temblorosamente.

Anduvieron un rato sin hablarse. Aunque el no dejaba de mirarla.

-¡Cochero me bajo aquí!

Y se bajo del coche, como escandalizada.

Espera aquí.

El la siguió naturalmente. Cuando finalmente la alcanzo ella lo sorprendió con un beso en la boca, metiendo su lengua y contorsionándola dentro de su boca.

-¡Qué haces mujerzuela! – Luego le dio una bofetada.

Eso era más de lo que ella esperaba escuchar, ya no solo lo convertiría, sino que se iba a divertir con el.

-Lamento que me llames así.-Ya a este momento debería estar haciendo efecto-

El comenzó a sentir algo en sus entrañas, algo que no podía evitar. Luego le dolía debido a su rígido pantalón de tela. Deseaba a Amelia, intensamente, ferozmente. Veía luces alrededor de ella, destellos rojos. Sentía el viento en su piel. Tiritaba incluso un poco.

Se puso en frente de Amelia, se chupo los labios y la abofeteo en la otra mejilla. Luego volteo y le subió el vestido. Las bragas rojas destellaron, las caderas llamaban a ser tocadas, las bragas a ser bajadas. Amelia se mojaba esperando. Luego se paro y lo tiro al suelo. Se bajo el vestido y se saco las bragas. Le amarro las manos detrás de la espalda, Le bajo los pantalones y saco su erecto miembro. Amelia ya no resistiria más. Le dio otro beso en la boca y el pareció alucinar, estaba extasiado y aun faltaba más. Amelia puso ahora los labios cercanos a su miembro, el pareció sentir el vapor. Lo dio media vuelta y quedo boca abajo.

Amelia saco el cuchillo y se lo enterró debajo de la uña del dedo gordo izquierdo. Le dolió como mil malditas agujas.

-¡Arrghh qué haces perra maldita!

Hundió más el cuchillo hasta una parte de grasa pegada a la uña y a la carne.

-¡Argghhhh Maldita suéltame ahora mismo por un demonio!

Eso casi la llevo al orgasmo, ver como poco a poco sangraba. Se sentó sobre el y movió el cuchillo de un lado a otro hasta que se la saco, lamentablemente para el, no salio fácil, la tenia bien pegada al dedo, así que Amelia se vio obligado a tener que tirársela, la carne no cedía fácil.

¡Puta suéltame ahora maldición! –forcejeo a morir para liberarse pero ella tenia más fuerza y ni siquiera tiritaba, salvo de su excitación.

Se puso la uña en la boca, aun con pedazos de piel colgando, con sabor a sangre fresca..

Todo se convirtió en gritos desgarradores y alucinantes, llenos de dolor y de lamento.

Le saco los zapatos mientras el sollozaba.

Amelia procedió a cortar uno por uno los dedos de sus pies. Tenía la cara llena de mocos, que le chorreaban hasta la boca.,

-¡No más por favor!

Corto el dedo del medio de su pie izquierdo, Comenzó por la piel que se sentía como un corte ardiente en la pobre piel de el. Le quemaba como el infierno, luego los músculos, uno por uno, cada ligamento fue cortado. Cayó una gota de su entrepierna. Ella no pudo disimular el quejido. En ese punto llego al hueso, lo más doloroso, era como si le partieran el alma, le dolía como el diablo, hasta que finalmente le partió el dedo. Y así uno por uno, hasta que llego al dedo meñique derecho.

Decidió no cortarlo todo. Solo atravesó el hueso hasta su raíz, luego lo piso con el taco, pero le dejo un pedazo de piel muy delgado para que no se le cayera.

El ya no lloraba, solo se lamentaba por dentro, sintiendo que tenía fuego en los pies, que se le quemaban.

Paso la lengua por sus pies sintiendo la sal, luego lamió cada muñón de dedo chupando gustosamente la sangre, en ese momento tuvo un orgasmo, tres gotas cayeron al suelo. ¡Le mordió los pedazos que quedaron de muñón y al que quedaba colgando cortó el cuero con la piel!

-¡Aaaaaarggghhh, Maldita sucia perra!

Se agacho a darle un beso, guardo los dedos en una bolsa de terciopelo negro. Le mordió el cuello a su triste y desafortunada pareja, lo convirtió, no seria tan fácil que olvidara aquella ofensa. Se fue chupando un dedo, comiendo su carne durante el camino. Llego al coche, Dolores la saludo y hecho a andar los caballos. Estaba oscuro ya, Dolores se abrigo más con su echarpe negro y prendió una lamparilla. Amelia estaba adentro, comiendo una parte del cuerpo de su amante, rozando el hueso, arrancando piel y tocándose mientras esperaba que los sirvientes se encargaran del cuerpo.

Se comenta que estuvo largos años en las mazmorras de la mansión, hasta que Amelia finalmente lo comió entero.

por Javier

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